Con la colza, la rentabilidad es doble 04-jul-2017

Durante los últimos años el cultivo de colza en España ha ido extendiéndose cada vez en mayor medida, triplicando en el año 2015 la superficie en hectáreas de 2010. Son dos los motivos principales que hacen que los agricultores se animen a sembrar en nuestro país la oleaginosa de mayor consumo en Europa: su alta rentabilidad agronómica y económica.

 

  • Rentabilidad agronómica: ideal para rotar con cereales, su cultivo permite romper de forma efectiva el ciclo natural de enfermedades, malas hierbas y plagas del cultivo anterior. Además, su elevada capacidad para restituir nutrientes en el suelo y la mejora estructural del mismo gracias a su raíz pivotante profunda resultan muy positivos sobre el potencial del terreno, sobre todo en suelos poco ricos en piedras, mejorando la aireación y reduciendo el lixiviado de nitratos durante los meses más vulnerables del invierno. Sus diferentes tiempos de siembra, aplicación de fertilizantes y cosecha con respecto a los cereales de invierno son también especialmente valiosos para repartir la carga de trabajo en momentos críticos del año, no siendo necesarios otros materiales distintos a los del trabajo cerealista.

 

  • Rentabilidad económica: derivada, por una parte, de sus beneficios sobre el suelo y como cultivo de rotación en campos de cereales, aumentando el rendimiento de cereal siguiente en una media de un 10% y reduciendo el precio del cultivo al requerirse la aplicación de menos fungicidas y herbicidas y; por otra parte, por la alta cotización que tiene en el mercado, manteniéndose en una media de 360€/tonelada según las previsiones (Agritel París), cantidad que supera en más del doble lo pagado por ejemplo por el trigo y que,  sumando las ayudas externas, eleva la rentabilidad de la colza a niveles inimaginables para los cereales. Europa está lejos de ser autosuficiente en la producción de aceites vegetales, por ello la colza es menos vulnerable a las fluctuaciones de los mercados mundiales que los cereales para pienso. No se puede olvidar la oportunidad que ofrece para sustituir a las importaciones de aceite de otras especies vegetales como la palma, menos saludables y cada vez menos apreciadas por los mercados secundarios.