"La rentabilidad de la colza nunca se consigue con cereal" 07-jul-2015

La colza ha llegado al mes de julio en un estado magnífico en Castilla y León, gracias sobre todo a las siembras tempranas, que permitieron a la planta llegar al frío en muy buen estado. La diferencia con respecto a los herbáceos se nota más en un año difícil como este, con una primavera extremadamente calurosa y en el que una parcela que habitualmente daría 3.500 kilos de cebada dará poco más de la mitad. A esto cabe añadirle que los costes, en la colza de secano, son apenas de 50 euros más que ese cereal.

 

A la diferencia en rendimientos hay que sumarle el atractivo del precio, que este año se viene manteniendo por encima de los 375 euros por tonelada; una consecuencia positiva del triste conflicto armado que sacude a un productor tradicional como Ucrania.

 

En España, excluido el consumo humano, los destinos más habituales de la colza son la conservación en latas y envasados, la elaboración de pienso y el biodiésel, aunque este combustible no es el sector pujante que se esperaba hace años. La superficie dedicada a colza este año superará las 26.000 hectáreas en Castilla y León, según datos hechos públicos por Pedro Medina, director general de PAC de la Junta.

 

“La rentabilidad que te ofrece la colza nunca se consigue en cereal”, como apunta Lorenzo Rivera, agricultor de Peleas de Abajo, en la comarca zamorana de la Tierra del Vino. “Mi experiencia de seis años me dice que la colza es uno de los cultivos más rentables que existen”, recalca.

 

Dedica a la colza 54 hectáreas, de ellas 15 en regadío, y la rota con guisante, trigo y leguminosas. “En la zona hemos dejado de hacer barbecho, y el girasol ha caído”, apunta. En la zona se están sacando dos toneladas de colza por hectárea, “aunque el año pasado tuvimos cerca de cuatro”.

 

En su opinión, “es una buena opción para el regadío, teniendo en cuenta que los resultados económicos se acercan a los del maíz, con muchos menos gastos que este”. La gente que prueba la colza “se convence”, sobre todo porque “el cambio climático nos afecta a todos y hay que buscar otras opciones”. En la comparación con otros cultivos, en un año como este el girasol se puede quedar en mil kilos, “mientras que una colza bien nacida puede dar de dos a tres toneladas”.

 

La colza no es un cultivo “de toda la vida” y para este agricultor zamorano “hay que reconocer la labor llevada a cabo por ACOR, que fue quien impulsó la colza en Castilla y León”. Lo hizo con vistas a su transformación en la planta de biodiésel, si bien ahora lo destina a aceite de consumo, con la exportación como principal destino.

 

También defiende a la colza como poderosa opción Ignacio Bañuls, responsable de ventas de DEKALB para Iberia según sus siguientes estimaciones:

 

Fuente: http://www.campocyl.es